37° Día de Cuaresma
Miércoles, 1 de abril del
2015
Comunión
“Dejo Ir Todo Aquello que
se Interponga entre mi Mayor Bien y Yo. En Comunión con Dios, me Aquieto y Permanezco
Receptivo”.
Cuando Jesús les enseñó a sus discípulos a tomar y comer el pan
como su cuerpo y beber el vino como su sangre, ellos dijeron: “Esto que dice es
muy difícil de aceptar” (Juan 6:60). Ellos no comprendieron que Jesús estaba
presentando su cuerpo como una metáfora acerca del cuerpo de ideas
espirituales que
él les había estado enseñando. Jesús presentó su sangre como una metáfora acerca
de la sustancia de la vida que siempre está circulando y purificándose. Él
ofreció una clave acerca del significado metafísico cuando dijo “… el que come
de este pan, vivirá para siempre” (Juan 6:58).
Jesús nos enseñó a utilizar sus enseñanzas en nuestras vidas.
Lo que guardamos en nuestros corazones y mentes crea el banquete
sagrado de comunión con el Espíritu Santo. Dios es constante e incambiable. Mediante
nuestros pensamientos, oraciones/meditaciones e intenciones nos alineamos con lo Divino en una comunión sagrada. Uno con el Uno,
somos guiados hacia nuestro mayor bien.
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