32° Día de Cuaresma
Jueves, 26 de marzo del 2015
Expiación
“Soy uno con el Poder que me creó”.
La palabra “expiación” puede provocar pensamientos de
culpa, vergüenza y pecado. Pero estos han sido creados por el
hombre; no son de Dios.
Cuando recordamos que somos uno con Dios, nos libramos
de cualquier sentimiento nocivo y vivimos partiendo de
la Verdad. Ese es el verdadero significado de la expiación.
Denota alinearnos con la presencia divina que siempre está
dirigiéndonos hacia nuestro bien —reconciliándonos con
nuestra naturaleza crística, tanto divina como humana.
Jesucristo demostró cómo superar los temores falsos, las
apariencias de carencia, limitación, enfermedad y aun la
muerte. Nuestra unidad con Dios nos salva del pensamiento
limitante y nos libera de patrones dañinos, adicciones,
temores financieros, egoísmo e inseguridades.
Hemos de acoger nuestra completitud en mente y cuerpo.
En la consciencia crística, tal como nos enseñó nuestro
Gran Maestro, estamos en armonía sagrada con Dios y con
toda la vida. Expresar esta consciencia plenamente requiere
percepción y práctica. El gozo que nos brinda una consciencia
de unidad —conocer a Dios como Jesús lo conoció como
amor incondicional y vida eterna— está disponible para
nosotros en cada momento.



No hay comentarios:
Publicar un comentario