El derecho y el deber de promover y proteger los derechos humanos
Frederick Wangabo y Pascal
Cikambasi se conocieron en Kenia, donde está
la sede de World Peasants Organization, donde
trabajan.
Comparten un proyecto sencillo y
ambicioso: extender la educación en derechos
humanos por la región de los Grandes Lagos.
“En muchos países de África la gente no conoce sus
derechos, sobre
todo en las comunidades rurales”,
explican. En dos ocasiones han tenido que huir
de su país. La primera, empujados por la guerra.
La segunda bajo amenaza del Gobierno. El 30
de septiembre de 2005 la justiciamilitar de Sud
Kivu emitió una orden de búsqueda y captura
contra ellos y otras personas acusándoles de traición,
atentado a la seguridad del Estado, espionaje e
incitación al
odio tribal. La iglesia católica
local se enteró de la orden de arresto y logró sacarles
del país a tiempo.
Frederick y Pascal se refugiaron
en Uganda pero en noviembre de 2006 militares de
la RDC en connivencia con agentes ugandeses
los
secuestraron, interrogaron y
torturaron durante varios días. Han elaborado una
Declaración Universal de Derechos de los
Pueblos Campesinos e Indígenas, que han presentado a
Naciones Unidas para su debate y
aprobación. Cuando se les pregunta de dónde sacan
fuerzas, no dudan: “El sufrimiento nos ha hecho más libres”.
DEL DERECHO AL HECHO
Hemos hecho un recorrido por la
situación de los derechos humanos en los
“cuarenta últimos” y terminamos por el país que
ocupa la última posición en la tabla de IDH del
informe del
PNUD de 2011. Pasar “del derecho
al hecho” supone la promoción y defensa de
esos derechos. Más aún, a “debatir
ideas y principios
nuevos relacionados con los
derechos humanos”. A veces, comprometiendo
en ello la propia vida. ¡No te dejes
amedrentar! Habla, debate, comparte lo que has
aprendido y vivido en esta cuaresma. ¡Si tú callas,
gritarán las piedras!.
ORACIÓN
Cerca ya de la bajada del monte
de los Olivos,
toda la multitud de los
discípulos, llenos de
alegría, se pusieron a alabar a
Dios a grandes
voces, por todos los milagros que
habían visto.
Decían: «Bendito el Rey que viene
en nombre del
Señor! Paz en el cielo y gloria
en las alturas.»
Algunos de los fariseos, que
estaban entre la gente,
le dijeron: «Maestro, reprende a
tus discípulos.»
Respondió: «Os digo que si estos
callan
gritarán las piedras.» (Lc 19, 37-40)

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